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Durante la semana, personal del departamento Tránsito realizó diversos operativos de control vehicular en diferentes puntos de la ciudad, con el objetivo de concientizar, prevenir y sancionar, buscando mejorar el tránsito en Casilda. Además, en la madrugada del domingo se realizaron los habituales controles de alcoholemia, esta vez en Ruta 33, entre Casilda y Pujato.

En los operativos que se llevaron a cabo entre el lunes 4 de junio hasta este domingo 10 de junio, se controlaron 421 (cuatrocientos veintiún) vehículos, entre autos y motos, se labraron 69 (sesenta y nueve) actas de infracción y se secuestraron 16 (dieciséis) vehículos, de los cuales 6 (seis) fueron automóviles, y las 10 (diez) restantes eran motocicletas. Las causas de los secuestros son escapes adulterados, conducción de menores de edad, conducción sin casco, y vehículos sin patente y sin documentación.

Por otra parte, en la madrugada del domingo 10 de junio se realizaron controles de alcoholemia sobre Ruta Nacional 33, entre Casilda y Pujato, en los que participaron efectivos de la UR IV, de la Agencia Provincial de Seguridad Vial, Agencia Nacional de Seguridad Vial, Policía Vial, junto al personal del Cuerpo de Inspectores. Se realizaron 128 (ciento veintiocho) controles, de los cuales sólo 1 (uno) resultó con resultado positivo con un dosaje de 0.62. Se labraron 10 (diez) actas de infracción y se secuestraron dos automóviles.

Además, durante la semana, la guardia de Inspectores fue convocada para realizar dos controles de alcoholemia que arrojaron resultados positivos con dosajes de 1.41 en la tarde noche del viernes, y de 2.12 en la madrugada de este lunes.

Es de destacar que el límite de alcohol en sangre sancionable para automovilistas es de 0.50, para los motociclistas es de 0.20, mientras que para el transporte público de pasajeros, sean colectivos o taxis, es de 0.

La intención de la Municipalidad de Casilda con estos controles es cuidar el bien más preciado de sus ciudadanos, que es la vida, tanto de los que se conducen en vehículos como también de los peatones que puedan ser víctimas de conductores alcoholizados. El no dejar seguir a conductores alcoholizados previene siniestros y sus consecuencias.

El llevar adelante estos controles es una política de estado que continuará en el tiempo, siempre pensando en la seguridad de la ciudad, en la seguridad de su gente y en CUIDAR LA VIDA.