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Como parte de las actividades programadas por el Club Rotario de Casilda para conmemorar el 50º aniversario de la visita de Jorge Luis Borges a nuestra ciudad, donde plantó un eucaliptus en Plaza Casado de los Mástiles, este jueves se contó con la presencia de María Kodama, quien fuera compañera del genial escritor argentino.

Dentro de esas actividades, el intendente Sarasola acompañó a Kodama a plantar un retoño del legendario árbol de su esposo, como recuerdo de su visita.

En la oportunidad, el primer mandatario local dio la bienvenida a la visitante: “Es un gusto enorme recibirla, y que junto a usted podamos llevar adelante esta actividad de plantar un retoño de este eucaliptus que hace muchos años tuvimos el honor que lo plantara Jorge Luis Borges. Lamentablemente, por las inclemencias del tiempo el árbol cayó, pero estamos haciendo todo lo posible por salvarlo, pero en el mientras tanto, y gracias a la intervención de la Escuela Agrotécnica que pudieron hacer que diez retoños prendieran, vamos a continuar con ese legado y hoy vamos a plantar uno de esos diez retoños, y que mejor que hacerlo con su presencia”.

“Plantar un árbol es renovar vida, apostar al fututo y es un honor hacerlo al lado suyo” concluyó Sarasola.

Del acto también participaron el ministro de Ambiente de la provincia Santa Fe, Jacinto Speranza; el secretario de Planeamiento Urbano, Vivienda, y Producción, Fernando Sambrailo; el secretario de Educación y Cultura, Diego Costa; el presidente del Concejo Municipal, Pablo Zanetti; los concejales Andrés Golosetti y Maurico Plancich; el
presidente del Club Rotario de Casilda, Marcelo Cortés; integrantes del Club, alumnos de instituciones educativas de la ciudad, medios de comunicación, y público en general.

EL EUCALIPTUS DE BORGES
El mítico árbol había sido plantado por el escritor argentino Jorge Luis Borges, el 26 de septiembre de 1969, en Plaza Casado de los Mástiles, bajo las gestiones realizadas por Emilio Ardiani.

La feroz tormenta de viento que azotó la ciudad en la madrugada del 23 de enero de este año, hizo que el árbol cayera. Inmediatamente la Municipalidad de Casilda extremó sus esfuerzos para ponerlo de pie. Se realizaron diversos tratamientos foliares y radiculares con el objetivo evitar la deshidratación del ejemplar y la nueva  generación de raíces de absorción. En la actualidad el ejemplar se encuentra en estado de latencia con monitoreos continuos.