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Durante la semana, personal del departamento Tránsito realizó diversos operativos de control vehicular en diferentes puntos de la ciudad, con el objetivo de concientizar, prevenir y sancionar, buscando mejorar el tránsito en Casilda. Además, en la madrugada del domingo se realizaron los habituales controles de alcoholemia en la zona céntrica de la ciudad.

En los operativos que se llevaron a cabo entre el lunes 30 de julio hasta este domingo 5 de agosto, se controlaron 604 (seiscientos cuatro) vehículos, entre autos y motos, se labraron 73 (setenta y tres) actas de infracción y se secuestraron 12 (doce) vehículos, de los cuales 6 (seis) fueron automóviles, y las 6 (seis) restantes eran motocicletas. Las causas de los secuestros son escapes adulterados, conducción de menores de edad, conducción sin casco, y vehículos sin patente y sin documentación.

Además, personal del cuerpo de Inspectores Municipales colaboró en un operativo especial que dispuso la Agencia Provincial de Seguridad Vial en la tarde del viernes, en el Km 742 de Ruta 33.

Del operativo participaron, además del personal de la Agencia y de los inspectores locales, efectivos de la Policía Vial. Sobre un total de 80 (ochenta) vehículos controlados, se labraron 14 actas de infracción y se realizaron 5 (cinco) remisiones.

Por otra parte, en la madrugada del domingo 5 de agosto se realizaron controles de alcoholemia en la zona céntrica de la ciudad, en los que participaron efectivos de la UR IV, junto al personal del Cuerpo de Inspectores. Se realizaron 58 (cincuenta y ocho) controles, de los cuales 3 (tres) fueron positivos con las siguientes mediciones: 0.73, 1.18 y 1.57. Se labraron 4 (cuatro) actas de infracción y no se realizaron secuestros.

Es de destacar que el límite de alcohol en sangre sancionable para automovilistas es de 0.50, para los motociclistas es de 0.20, mientras que para el transporte público de pasajeros, sean colectivos o taxis, es de 0.

La intención de la Municipalidad de Casilda con estos controles es cuidar el bien más preciado de sus ciudadanos, que es la vida, tanto de los que se conducen en vehículos como también de los peatones que puedan ser víctimas de conductores alcoholizados. El no dejar seguir a conductores alcoholizados previene siniestros y sus consecuencias.

El llevar adelante estos controles es una política de estado que continuará en el tiempo, siempre pensando en la seguridad de la ciudad, en la seguridad de su gente y en CUIDAR LA VIDA.